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Sonrisa gingival
Bótox - Tratamiento sonrisa gingival

Bótox Sonrisa Gingival

La sonrisa gingival es una condición estética en la que, al sonreír, se expone en exceso la encía superior, generando un desequilibrio en la armonía facial. Esta situación puede deberse a una hiperactividad de los músculos que elevan el labio superior.

 

El tratamiento con toxina botulínica, aplicado de forma precisa en estos músculos, permite reducir esa tracción excesiva, logrando una sonrisa más equilibrada, natural y estéticamente agradable.

Precio

Precio del procedimiento

Precio
299 €

Duración

Duración del procedimiento

Efecto

Duración del efecto

15
min

4 - 6
meses

Anestesia

Anestesia

Tópica
(crema)

Tratamiento de la sonrisa gingival

Toxina botulínica

Bótox Sonrisa Gingival

El tratamiento de la sonrisa gingival con toxina botulínica se realiza mediante su aplicación precisa en los músculos elevadores del labio superior y del ala nasal. Esta intervención reduce la tracción excesiva que ejercen estos músculos al sonreír, disminuyendo así la exposición de las encías. El resultado es una sonrisa más armónica y estética, que conserva la naturalidad de la expresión sin comprometer la movilidad facial.

Agujas ULTRA finas de última generación

Invisible Needle

invisible-needle | Agujas ultra finas - Medicina estética

Tratamientos Indoloros con Agujas de Última Generación

Utilizamos agujas de última generación ultrafinas (Invisible Needle) específicamente diseñadas para minimizar las molestias durante la aplicación de toxina botulínica. Gracias a su diseño avanzado y su diámetro extremadamente reducido, estas agujas permiten realizar el tratamiento con una precisión milimétrica, reduciendo al máximo el dolor, los hematomas y la inflamación. Es nuestra forma de asegurarte no solo resultados naturales, sino también una experiencia más cómoda y segura.

Sonrisa Gingival y Síndrome Rino-Gingivo-Labial

La sonrisa gingival es una condición estética que se manifiesta al gesticular, especialmente al sonreír, mediante una exposición excesiva de las encías superiores. En ciertos casos, esta situación puede acompañarse de un descenso de la punta nasal y una mayor curvatura de la nariz, no solo al sonreír, sino también al hablar. Esta combinación de signos es conocida como síndrome rino-gingivo-labial.

La causa principal de esta alteración es la hiperactividad y desarrollo excesivo del músculo depresor de la punta nasal y de los músculos elevadores del labio superior y del ala de la nariz.

Como alternativa no quirúrgica, el tratamiento con toxina botulínica (bótox) aplicado de forma precisa en estos músculos permite atenuar su acción. El resultado es una sonrisa más armónica y relajada, tanto en visión frontal como de perfil, mejorando significativamente la estética facial sin necesidad de recurrir a cirugía.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

Resuelve tus dudas

¿Es doloroso el tratamiento?

No, el tratamiento con bótox no es doloroso. Utilizamos agujas ultrafinas de última generación, lo que hace que la sensación durante la infiltración varíe entre una leve molestia o presión de solo unos segundos, hasta una experiencia prácticamente imperceptible. Además, si lo deseas, podemos aplicar una crema anestésica antes de las inyecciones para mayor comodidad. Realizamos un análisis personalizado para identificar los puntos estratégicos de infiltración, asegurándonos de utilizar solo los necesarios para obtener los resultados deseados. De esta forma, evitamos el exceso de dosis, minimizamos las molestias y garantizamos resultados más naturales.


¿Cuándo se empiezan a notar los efectos después del procedimiento?

A partir de los 5 días tras el procedimiento, se comienzan a notar los efectos relajantes sobre la sonrisa gingival. Es un proceso paulatino por lo que no resulta un cambio drástico, alcanzando su efecto máximo alrededor de las 2 semanas después de la inyección.


¿Qué ocurre si no estoy plenamente satisfecho/a con el resultado?

Nuestro servicio incluye una revisión y retoque gratuitos a las 2 semanas después del tratamiento. En general, especialmente si es tu primera experiencia con bótox, la primera sesión suele ser más conservadora. Es importante esperar alrededor de dos semanas para que la dosis inicial alcance su máximo efecto. Durante la revisión, si es necesario, realizaremos un retoque para asegurar que el resultado final sea óptimo y satisfactorio.


¿Cuánto dura el efecto?

El efecto del bótox dura entre 4 y 6 meses. De forma paulatina, el efecto sobre los músculos disminuye gradualmente y estos recuperan su tensión original, lo que provoca que la sonrisa gingival previa al tratamiento vaya reapareciendo. A partir de ahí, el paciente puede decidir si realizar un nuevo tratamiento de mantenimiento.


¿Qué puedo esperar después del tratamiento con bótox?

Inmediatamente después del procedimiento, los puntos de infiltración serán prácticamente invisibles e indoloros. En algunos casos, puede aparecer un leve enrojecimiento y una ligera sensación de presión en los puntos de punción, que desaparecen en pocas horas. La aparición de hematomas es poco frecuente, y en caso de ocurrir, son temporales y se reabsorben por completo en unos pocos días.


¿Qué medidas o cuidados debo tener tras el tratamiento?

El paciente puede retomar casi toda su rutina inmediatamente después del tratamiento, incluyendo sus expresiones faciales habituales y actividades cotidianas, con algunas precauciones limitadas a las primeras 24 horas posteriores al procedimiento: evitar maquillarse para reducir el riesgo, aunque improbable, de infección en los puntos de infiltración, evitar el ejercicio físico intenso para minimizar la posibilidad de hematomas, y al realizar la higiene habitual del rostro, evitar el uso de cremas o soluciones tópicas diseñadas para aplicarse sobre la piel intacta.


¿En qué casos está contraindicado?

En general, el tratamiento con bótox está contraindicado en mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con enfermedades neuromusculares, aquellas con alergia al bótox o infecciones activas en la zona a tratar. Además, es necesario suspender, de manera controlada y bajo supervisión médica, el uso de relajantes musculares, antiagregantes plaquetarios (como la aspirina) y/o anticoagulantes (medicamentos que fluidifican la sangre) antes de realizar el procedimiento. Si necesitas más información, no dudes en consultarnos.
 

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